Poemas para el fin de año

La poesía es “palabras en el tiempo”, por lo que no permanece ajena a los cambios en el calendario. Sin embargo, tal vez se empeñe en demostrar que un simple número nuevo no significa nada. Jules Renard anotó un 31 de diciembre de 1902: “Año: una rebanada cortada al tiempo, y el tiempo sigue entero”. La mayoría de haikus japoneses son dedicados al año nuevo, e insisten en la línea de la inalterabilidad. Así, Jorge Luis Borges escribió uno de sus poemas más famosos entorno a la eternidad, “Final de Año”

Es un tema que puede despertar diferentes actitudes, pero nunca indiferencia, también Rubén Darío nos dejó un poema dedicado el poema “Año Nuevo”. Es famoso por la solemnidad de las campanadas, aunque el final abrupto de cada estrofa nos recuerda, a la brevedad del tiempo.

 

En tono de humor nos regala Fernando López de Artieta su poema “Las doce irreparables campanadas”. También hay autores como Eloy Sánchez Rosillo, que en su poema “Diciembre” nos quita toda la melancolía que nos pueda dar la navidad, haciendo alegoría de lo que nos proponemos hacer y no hacemos, como el mes de diciembre. En la línea nos da Miguel d’Ors en su poema “Oda a la tarde del 31 de diciembre” reflexiones y datos autobiográficos, en los que se analiza.

 

En definitiva, ya sea desde un punto de vista o de otro, lo que es cierto es que esa noche no pasa desapercibida a ninguno de nuestros autores, que año tras año nos regalan sus obras en este día. 

 

 

 

Fuente: http://revista.unir.net/

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