El origen de los villancicos

En estas fechas queramos o no, escuchamos villancicos por casi todos los sitios: en la televisión, la radio, las calles, centros comerciales, etc…

Su origen se remonta a unas composiciones musicales con determinada métrica que introdujeron los musulmanes en Castilla, que poco a poco fueron derivando hasta la forma actual de los villancicos, que en un principio no eran composiciones destinadas a transmitir el espíritu navideño, sino más bien todo lo contrario, pues se utilizaban para informar al pueblo de los asuntos más interesantes que sucedían en la villa o lugar donde residían; de ahí también el nombre de villancico, pues indicaba el origen plebeyo (de los ciudadanos normales y corrientes) de la composición.

 

Aparece reflejado como tal por primera vez en el “Cancionero de Stuñiga”, fechado alrededor del año 1458.

 

Fue una forma muy socorrida para que la Iglesia transmitiese sus valores en una época en la que casi nadie sabía leer ni escribir; de manera que adoctrinaban al pueblo mediante la música y las canciones pegadizas y de fácil memorización; especialmente a partir de la 2ª mitad del siglo XVI.

 

Como curiosidad, decir que la canción de tipo religioso más antigua (no el primer villancico ni nada por el estilo) de la que se tiene noticia data del siglo IV y se titula “Jesús Refulsit Omnium” citándose como su autor a Hilario de Poitiers.

 

El más conocido es "Noche de paz". Su título original es "Stille nacht, heilige yach" y fue escrito, podría decirse "accidentalmente" por el sacerdote austriaco Joseph Mohr quien al ver que se había malogrado el órgano de su parroquia, la capilla de San Nicolás, ubicada en la pequeña población de Oberndorf, decidió escribir un canto que pudiera interpretarse con guitarra en la misa de gallo. Fue así como la navidad de 1818 se cantó por primera vez "Noche de Paz", actualmente traducido a 330 idiomas. 

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