El origen de: ¡Vete al carajo!

Carajo se le llamaba al lugar situado en lo alto del palo mayor de las antiguas carabelas españolas. Servía como puesto de observación desde el que los vigías oteaban el horizonte en busca de naves enemigas o lugares a donde querían llegar. Cuando un marinero cometía una falta se le mandaba al carajo en señal de castigo, estando obligado a permanecer allí como vigía. Tras apenas un par de horas bajaba totalmente mareado. Un duro castigo que servía para dar escarmiento a quienes cometían alguna infracción a bordo. 

Pero igualmente, también se acuñó otra expresión: "Ese tipo está del Carajo", cuando algunos marinos, podían permanecer impasibles y tolerar sin mayores problemas los movimientos del barco, aún ante las peores tempestades.

 

La palabra carajo no está en el DRAE y su origen es incierto. Aparece escrito hacia 1400 en un cancionero con significado de miembro viril. Se especula con su origen latino o griego y lo más parecido es el vocablo árabe “Kharaja” que significa “salir”, de donde derivaría al carajo como ¡Váyase! y pasando por el uso a ser algo peyorativo.

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