Las huellas que un buen libro deja en tu cerebro

Existen numerosos estudios sobre el efecto que produce la lectura de una obra literaria en nuestro cerebro. Muchos han sido los investigadores que han escaneado el cerebro humano para comprobar qué nos sucede cuando conectamos con un buen relato.

Gregory Berns eligió la novela Pompeya para su investigación porque relata un suceso dramático que engancha rápidamente al lector. Los resultados mostraron que existieron cambios neuronales vinculados al área del lenguaje y a las sensaciones físicas; el lector se transporta textualmente al cuerpo del protagonista. El cerebro de los voluntarios del experimento imitaba las acciones físicas de los personajes de la novela, y estas sensaciones no cesaron al terminar el libro, sino que se mantuvieron unos días, tras terminar su lectura.


La divulgadora Annie Murphy Paul asegura que las historias dejan huella en nosotros. Estimulan el cerebro y pueden modificar nuestro comportamiento cotidiano.


La lectura tiene el poder de estimularnos sensorialmente. Todos hemos percibido alguna vez un olor o “tocado” algo descrito en un párrafo como si fuesen reales. Asimismo, el recuerdo de los protagonistas de una historia que nos ha conmovido nos acompaña durante días, al igual que los valores que nos transmiten, activando la empatía. Según Lakoff y Johnson nuestro cerebro siente las interacciones con los personajes de ficción como si fuesen personas reales.


En definitiva, que la lectura de una buena novela puede transportarnos en el tiempo y el espacio, y hacernos sentir (vivir) las mil y una vidas de sus personajes, literalmente.




Fuente: Quo

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