El lado oculto de "Alicia en el país de las maravillas"

Feliz, feliz no cumpleaños, Alicia. Hoy celebramos el 150 aniversario de la publicación de la obra “Alicia en el País de las Maravillas” de Lewis Carroll. 

La historia comienza con Alicia corriendo tras un conejo blanco, llegando a parar al “País de las Maravillas. Para ello, Carroll se inspiró en Alicia Liddell, hija de un clérigo amigo, por quien se decía que sentía no sólo una amistad, sino atracción de índole romántica o sexual.


En la aventura de Alicia la acompañan el Gato, el Conejo Blanco, la Reina de Corazones, las caras de la Baraja de juego, el Sombrerero Loco y muchos más extraños acompañantes. Se dice que todos estos personajes están relacionados con la masonería, una cultura que ha sido señalada como una dualidad entre lo positivo y lo negativo. A lo largo del libro, también podemos ver la obsesión de Carroll por los números relacionados con los masones: 42 son las reglas que gobiernan al país Maravillas, 42 ilustraciones tuvo el primer libro. Alicia tiene 7 años y 6 meses (7x6=42), el libro tiene 12 o 24 capítulos. Como dato curioso, en relación al sombrerero loco,  al parecer los sombrereros con frecuencia se volvían locos a causa de la inhalación de mercurio y pegamento que utilizaban al fabricar los sombreros.


Siguiendo con la historia, la principal característica de estas aventuras era que Alicia veía el mundo de otra manera, tanto es así que existe una patología denominada “Alicia en el país de las maravillas”, consistente en que la persona percibe los objetos mucho más pequeños y alejados de lo que realmente son y están.


Por último, se dice que el verdadero autor de los libros era también Jack el Destripador, el asesino que aterrorizó a Londres en 1888, ya que al parecer en su libro aparecían varias frases sobre los asesinatos. 

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