Los hechizos más famosos del mundo "Harry Potter"

Harry Potter
Harry Potter

“Bienvenidos a Hogwarts –dijo la profesora McGonagall. El banquete de comienzo de año se celebrará dentro de poco, pero antes debéis ser seleccionados para vuestras casas”. 

Estas fueron las primeras palabras que Harry Potter y sus compañeros escucharon al llegar al Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. ¿Formarían parte de inteligentes Ravenclaw, se unirían a los valientes Griffindor? ¿O tal vez pertenecerían a los leales Hufflepuff o los astutos Slytherin? El Sombrero Seleccionador lo decidiría, marcando así el futuro de todos ellos.

Tras visitar el callejón Diagón, pronto comenzaron las clases, descubriendo un nuevo mundo para muchos de ellos. Ninguno imaginaría que en la asignatura de pociones aprendería a hacer la poción multijugos, y enfrentarse a la magia negra en Defensa contra las artes oscuras, aunque, tal vez, una de las cosas más difíciles, a las que hacerle frente, es a una mandrágora en Herbología. Tampoco sabían que les enseñarían a volar con una escoba e incluso podrían hacer pruebas para formar parte del equipo de quidditch. Si con esto fuera poco, pronto aprenderían a convertirse gato, rata o jarrón a su gusto en Transformaciones. No podía faltar, por supuesto, la enseñanza de cómo hacerte amigo de un hipogrifo en Cuidado de criaturas mágicas, o que la profesora Trelawney viera al grim en tus posos de té en cada clase.


Y aunque todo esto es increíble, probablemente en Encantamientos es donde se forman los grandes magos. Tal vez parezca fácil, pero es un arte extremadamente complicado. Si bien primero ha de escogerte la varita a ti en Ollivander’s, después has de aprender a manejarla a tu voluntad, utilizando desde hechizos menores a hechizos que requieren un mayor poder. Hay algunos que servirán para abrir las puertas con las cerraduras más fuertes, como Alohomora, otros que acercarán cualquier objeto lejano, como Accio, y otros que aunque servirán para hacer levitar objetos, costará aprender a pronunciar como Wingardium Leviosa.


De entre todos, uno de los más útiles es el Expecto Patronum, con el que has de llenarte de recuerdos felices para ahuyentar a los dementores, y si te enfrentas a otro mago tal vez podrías inmovilizarlo con Petrificus Totalus, o aturdirlo con un Desmaius, e incluso convertirlo en algo divertido con Riddikulus. Si aun con todo esto pierdes la batalla, siempre podrás utilizar Braquiam Emendo para curarte y recomponer tus huesos.


¡Y cuidado! Has de recordar nunca pronunciar las maldiciones imperdonables, que sólo pronuncian los súbditos de quien-vosotros-sabéis: Crucio, el hechizo torturador, Imperio, con el que harás que cualquier persona actúe a tu voluntad, y Avada Kedavra, con el que le quitas la vida a otra persona al instante.


Ya es 1 de septiembre, y Hogwarts abre de nuevo sus puertas, y recordad, como diría Albus Dumbledore, “La felicidad puede hallarse hasta en los más oscuros momentos, si somos capaces de usar bien la luz”.

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